El síndrome de Stendhal, o síndrome de Florencia, y cito a la Wikipedia, es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando un individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en grandes cantidades en un mismo lugar.
¿Puede darse dicho síndrome en el mundillo de los videojuegos? Hoy me sentaré en el diván y os contaré mi pequeña experiencia con Fallout 3 y mi particular síndrome del Yermo.
Para poneros en situación primero os contaré qué clase de jugón soy. Porque videojugadores los hay de muchos tipos: tenemos a nuestros amigos casuals, los imbatibles hardcores, los media-hora-cada-día o los no-me-acuesto-hasta-que-no-me-lo-termino... Y de entre toda esa multitud de subclases de jugones me podría definir a mí mismo como de aquellos que cogen un juego y siempre quieren exprimirlo al 100%.
No, no me metería en esa categoría de los que miran la lista de logros y se dejan los dedos hasta que se los consiguen todos. Ni tampoco estaría en esos que pasan horas y horas hasta que se convierten en el puto e invencible amo. No tengo tiempo para ninguna de las dos, ya me gustaría.
La puntuación del Tetris tenía un límite, sí, no cabían más números.
Soy de esos que no compran muchos juegos, pero cuando meto un cartucho me gusta saborearlo con calma e intentar extraer todos sus secretos. Soy de los que prefieren hacer siempre las misiones secundarias antes que la principal. De los que se patean el mapa entero antes de hablar con ese NPC que te permite pasar a la siguiente fase.
Por poner un ejemplo, me acabé Dragon Age: Origins con más de 100 horas, cuando la media es que se pueda completar en unas 50-60 horas. En Mass Effect 2 gasté casi 80 horas, cuando en menos de 30 puedes acabarlo sin problemas. Y en, por ejemplo, MGS4: Guns of The Patriots, eché mis 25 horitas cuando lo normal rondarán las 15.
Aunque el ejemplo más claro es mi juego favorito por antonomasia: Shadow of the Collossus. Las mejores horas del juego las pasé simplemente yendo de acá para allá por el fantástico mundo que Team ICO había construido. Ir a encontrarme con el siguiente coloso era solo una excusa con tal de descubrir cada rincón de aquel fantástico juego: esa perdida playa, aquel lago, esa gruta recóndita... Y no había gran cosa que hacer, a parte de coger las frutitas y cazar los lagartos, pero los paseos y las vistas eran simplemente geniales. Agro, tú y el mundo: ¡genial! (se me vienen las lagrimillas a los ojos)
Pero este jugón parece que ha encontrado, tantos años después, la horma de su zapato en Fallout 3. Lo empecé a jugar hace algunas semanas y os puedo asegurar que sentí un poco el síndrome de Stendhal a mi manera.
A mí que me gusta visitarlo todo, realizar todas las misiones secundarias, investigar todas las armas, recorrer hasta el último resquicio... de repente ¡ZAS! sales al Yermo y estás a tu suerte. De repente, los sudores: ¿voy directo a Megatón o doy un rodeo por allí? ¿y si investigo esa carretera? Más tarde, cierto vértigo y confusión: no puedo seguir por ahí porque hay demasiados saqueadores, voy a tener que dejar esta tarea secundaria porque los hombres cangrejo me dan para el pelo. Me daba la vuelta y veía un perro corriendo hacia mí. Volvía la vista y allí estaba otro pueblo en el horizonte que quería descubrir. ¿Estaba teniendo alucinaciones o todo era real? xD
En serio, para mí que quiero descubrirlo y jugarlo todo, Fallout 3 es simplemente... demasiado grande. Me he sentido abrumado, pequeño, insignificante, demasiado débil. Y lo mejor de todo es que, sencillamente, me encanta. Sí, quizá haya tenido que dejar esa misión secundaria para más adelante, pero os aseguro que volveré y la completaré cuando alcance mayor nivel. Sí, esa bifurcación del metro aun no la he visitado porque la radiación era demasiado fuerte, pero ya volveré cuando tenga más Rad-X.
La paradoja de este jugón es querer verlo todo y encontrarse de repente en el Yermo. Eso es lo grande de nuestro mundillo: cuando te creías que lo tenías, siempre tienes más ;)



























